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Irse
25/06/2015
Irse

igor-medio-carlos-redondo--253x190A Ígor le agobiaba irse teniendo una tira diaria. Por eso adelantaba trabajo, para que no le pillara el toro. En verano solíamos coincidir en este periódico donde compartíamos la última página del suplemento:

-¿Cómo vas con “Los Castañón”, tío?

-Uf, casi al día… ¿Y tú con las “Esterillas”?

Cada uno inventaba a toda prisa su “colchón” para irse de bolos en furgoneta. Las giras de “Felpeyu” eran más largas que las de “Toaletta”, pero los dos grupos compartíamos un músico excepcional: Carlos.

“El loco” se iba del pop al folk y, gracias a Boni, le hicimos pararse en el teatro. Nos montó (con Salva) la banda sonora de “Píldoras de Cabaret”. A partir de ahí empezamos a currar juntos. En “Mucho Cuento” Carlos, toda una estrella de rock, cantaba en directo para el público infantil vestido de trovador. Alucinante. Le veíamos irse en su Twingo, como bobos, con aquella guitarra atrás del todo…

En la farándula uno está yendo siempre, o a punto de salir, o acabando de llegar. A veces el tránsito es sólo mental. Los chigres dan para mucho viaje sin soltarte de la barra. Carlos tenía mi misma edad y profesionalmente una dispersión similar: cursos, producción, grupos de uno y de otro…  Un amigo solía preocuparse por nosotros: “Al éxito se llega sin desparramar el talento, yendo siempre hacia el mismo lado…” Pero Carlos tenía claro donde quería estar: con la buena gente. Por eso, se colgó de “Felpeyu”, le molaba recrearse con “Los Huracanes de Montiana” y embarcarse en mil movidas.

A Ígor le pasaba igual. Lo mismo iba a meter el bouzouki en la banda de un corto, que venía de ensayar con dos o tres grupos a la vez. Te lo encontrabas siempre con ese aire risueño, tan de buen rollo, un cachu pan:  “Toi empezando con les tires, luego amontónase too…  Esti verano, ya sabes, andaré yendo y viniendo…” Ahora, la mañana de San Xuan será otro cantar. ¿Cómo escuchar “Llevántate neña…” con su cálida voz sin que nos salten las lágrimas y se nos acelere el corazón?

Ayer los teléfonos echaron humo. Nadie se lo podía creer. El desconcierto y la rabia por dos amigos, dos tipos con ese talento y esa categoría humana, dos artistazos de la tierrina, era total. Sí, se han ido. Joder…  

Hoy sólo podemos enviar nuestra condolencia y un abrazo solidario a todos sus familiares. Y a partir de mañana -un poco más solos y bastante más tristes-, seguiremos planificando, creyendo que somos dueños del tiempo…

Ahí andaremos, enredados como siempre, con proyectos y mosqueos, a trancas y barrancas. Sí, iremos yendo… A la muerte le da igual: Está tan segura de alcanzarnos que nos deja una jodida vida de ventaja.

Ígor, Carlos, tenemos que quedar.

MAXI RODRÍGUEZ – LA NUEVA ESPAÑA, 25 DE JUNIO DE 2006